viernes, 16 de septiembre de 2011

Los Ingalls NO existen.


Esta noche.
Hace años que no vivía una así. Parece que las peleas nunca terminarán, que esto seguirá hasta que nos vayamos lejos lejos, donde no vuelvan a molestar. Las relaciones son débiles. Lo fueron y lo son. Parece que olvidan que estoy aca, que veo, siento, escucho, opino. No quiero escuchar más las discusiones de la otra habitación, aunque tape mis oídos escuchando esta dulce y melancólica melodía. Los días y años pasan. ¿Todo sigue igual? Los tiempos de paz son pocos. Aunque talvez mañana, me arrepienta de estas líneas  y crea que ya son pasado… Para luego volverse futuro. Quién dice, por estupideces  surge esto. Ni una charla normal. La soledad de estas cuatro paredes, es envolvente. Necesito a alguien. Acá no está, y no tiene nada que ver con esto. Pero yo se que él tiene el poder de reconfortarme.
          NINGUNA familia es los Ingalls. Pero daría gusto no tener que sonreír detrás de una máscara que oculta una tensión a punto de fracturarse. Que gustoso. ¡¿PORQUE?! La necesidad de pasar por esto. Unos provocados, otros los provocadores. Quién es la victima, y quién el victimario. Creo saberlo, pero las víctimas también contraatacan.
HOLY SHIT.   

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